Las Hijras, el tercer género de la India

A primera vista no serían más que travestis, hombres que se visten de mujer, pero en el enorme y magnífico subcontinente indio se las ve de otra manera. Allí se considera que las hijras son un tercer género sexual. Algunas veces se les denomina eunucos, pero no es una definición correcta ya que muy pocos de ellos se han sometido a algún tipo de modificación genital, expresamente prohibida por la legislación Imperial Británica en 1860.

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Las hijras tienen su origen en el Mahabarata (uno de los textos más importantes de la religión Hindú). Cuenta una leyenda del siglo IX que el dios Krishna, al oír a un guerrero moribundo lamentarse de que iba a morir virgen se transformó en la diosa Mojini y convirtió al soldado en un dios. Según esta leyenda las hijras vendrían a ser las novias de este guerrero, de ahí que formen una cofradía de devotas seguidoras que cada año en el mes de abril realizan un peregrinaje a Kutayan, sur de la india, para "casarse" con el dios guerrero. En este festival se casan y luego enviudan, cortando sus joyas en señal de luto.

hijras-marcos-moreno-2Las hijras tuvieron altas cotas de poder en la corte de los gobernantes islámicos, pero sobre todo en la época del imperio de los grandes khanes mogoles de la India, en aquella época lograron situarse cerca del emperador y poseer la titularidad de tierras, templos y villas.

Pero su peor momento en la sociedad india llegó cuando los británicos conquistaron el subcontinente a mediados del siglo XIX. Se recuperaron las "Leyes de Manu" que perseguía y castigaba la homosexualidad, lo cual desencadenó una persecución que logró purgarlas de todos los puestos clave de la sociedad, despojándolas de la dignidad que habían ostentado, dejándolas desamparadas y en la pobreza.

hijras-marcos-moreno-8Debido a su caída en desgracia en el siglo XIX, la única opción que les quedó fue prostituirse
para subsistir, algunas de ellas continúan prostituyendose hoy. También, por increíble que parezca, muchas han dejado de llevar una vida sexual activa.

El ejercicio de la prostitución callejera les acarrea graves problemas de higiene y salud. Los brotes de enfermedades de transmisión sexual son comunes entre las hijras, sobre todo SIDA y Sífilis, de ahí que diversas ONG y el gobierno indio dedique tiempo, dinero, programas y talleres de salud a concienciar sobre las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual). Curiosamente este colectivo vive en casas regentadas por una Nayak (una hijra anciana) que las representa, enseña a cantar, bailar y ciertos rituales mágicos.

Desde el siglo XIX hasta hoy la situación no ha cambiado mucho aunque su influencia entre las castas más pobres y las masas populares es bastante importante. Esa es la razón por la cual su gran profesión es la de bruja o hechicera. La creencia popular les otorga la capacidad de bendecir, maldecir, quitar el mal de ojo o facilitar la fertilidad en hombres y mujeres, por eso se las requiere especialmente en bodas, inauguraciones o en nacimientos ya que traen suerte, al igual que tocarles el pie.

Ser hijra no es sólo una opción sexual, son parte de la tradición religiosa de la india. Ejes de un entramado religioso que las protege y justifica en un mundo tan complejo y contradictorio como la realidad india. Al mismo tiempo Nepal, Pakistán, India y Bangladesh han reconocido legalmente la existencia de un tercer género incluso en los pasaportes y otros documentos oficiales. Las hijras no son pocas, se estima que sólo en la India hay unos cinco millones, un porcentaje muy alto de la población que no debe ser menospreciado.

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