Los refugiados del Brexit

Londres es una de las ciudades más importantes del mundo, destino de millones de turistas al año y ansiada meta de miles de refugiados que cruzan Europa buscando su futuro. La llegada masiva de personas de diferentes rincones del mundo ha cambiado la faz de Reino Unido, lo que ha generado que los problemas de convivencia estén creciendo. El aumento del rechazo al extranjero hace que la situación de los migrantes sea especialmente dura. Hablamos del Londres que no sale en las guías turísticas.

Muchos de estos refugiados han venido desde Afganistán o África huyendo de las guerras que azotan esta parte del mundo. Un gran número de ellos están sin papeles y viven escondidos en pisos patera donde pernoctan después de trabajar de forma ilegal. Algunos han tenido más suerte y han logrado regularizar su situación. Taher (32 años) vive en una casa con otros catorce compañeros al oeste de Londres.

La casa es espaciosa y se encuentra sobre una tienda donde algunos de ellos trabajan. Las jornadas son maratonianas, Taher lleva en Reino Unido once años. Estuvo nueve sin papeles y hace dos que ha logrado regularizar su situación y ahora trabaja en Uber. Llegó desde Afganistán huyendo de la guerra, tomó la ruta norte y llegó a Rusia, donde estuvo en la cárcel durante tres meses por su situación de ilegal. En la casa también está Yunus (14 años) abandonó su Afganistán natal hace dos años con su primo Wassim (14 años). Antes de llegar a Reino Unido estuvo en el campo de refugiados de “La Jungla”, en Francia. Debido a su condición de menor no trabaja, el estado se hizo cargo de él y estudia. Cuenta que su padre murió, tiene una hermana y echa de menos a su madre.

Todos huyeron de su país por culpa de los talibanes y la guerra buscando una vida mejor, pero no la encuentran, esperaban otra cosa. Algunos desean volver a Afganistán más adelante porque Europa, para ellos, es un espejismo. Echan la culpa a los medios de comunicación. Según ellos se da una imagen irreal de Europa y vienen creyendo que tendrán dinero, novias y buena vida, pero eso dura hasta que la realidad les golpea. Cuentan que su sueño se vuelve pesadilla y lloran recordando su país. Los que han ahorrado lo suficiente no dudan en afirmar que volverán a Afganistán para no regresar.

a mayoría trabajan de forma ilegal. Los menores cobran 15-20 libras al día, los mayores 25-30 libras por jornada. Cada uno aporta al piso patera unas 180 libras al mes. La razón es fácil, los que ya están legales en Reino Unido solicitan casas al gobierno y luego acogen a otros ilegales que, sin esto, dormirían en la calle. La vida en Londres es cara, de modo que los sueldos que cobran deben gestionarlo bien para poder enviar dinero a sus familias.

Los refugiados hablan claro, pero aún así están incómodos. Temen que un fallo signifique la deportación, de tal forma que pierdan lo poco que han logrado ganar con tanto esfuerzo, arriesgando la propia vida. Les espanta la idea de que su familia les vea en los medios de comunicación y sepan cómo viven en realidad, porque eso les cubriría de vergüenza. Najibullah (29 años) trabaja de panadero y carnicero. Huyó de Afganistán en 2004 después de que el ejército de Estados Unidos asesinara a su hermano. Junto a él dos amigos decidieron abandonar el país, pero fueron abatidos por soldados iraníes en la frontera cuando intentaban cruzar rumbo a Europa. Después de pasar un año en Irán y otro año en Turquía, logró cruzar Europa y llegar a Reino Unido, donde vive desde 2006. Vuelve de vez en cuando a Afganistán a ver a su familia. Echa de menos a su familia, pero sobre todo a su madre y a su hija, dice que volverá pronto de forma definitiva.

Nos cuenta que trabaja doce horas al día, siete días de la semana y cobra 300 libras a la semana. Para el coste de la vida en Reino Unido, y más en Londres, eso es poco dinero. Explica que entiende el auge de la islamofobia en Europa después de cada atentado yihadista, él sintió el mismo odio después de que su hermano fuera asesinado.

Mientras esto ocurre, los refugiados e inmigrantes deben enfrentarse al creciente rechazo hacia su presencia en Reino Unido. El crecimiento de la derecha, que ha logrado sacar al Reino Unido de la Unión Europea, es una realidad. Eso se traduce en un aumento de la tensión intercomunitaria como nunca antes se ha visto en un país, tradicionalmente, receptor de inmigrantes. Esta nueva situación hace que los políticos se encuentren en una posición delicada a la hora de afrontar el problema.

John McDonnell, miembro del Parlamento británico, no dudó en reunirse con la comunidad islámica de Harlington para mostrar su apoyo a los musulmanes del país. Cuenta que después del Brexit se produjo un aumento de ataques racistas y que la hostilidad hacia los refugiados ha aumentado. McDonnell resaltó la contribución cultural y económica que los inmigrantes han hecho en Reino Unido, que es un país multicultural, sobre todo en las ciudades.

Fatima (40 años) es refugiada de Somalia. Llegó a Reino Unido hace veinte años, dice que tanto l convivencia como el trato recibido por el gobierno ha sido muy positivo. Sin embargo ha visto una evolución muy preocupante en la sociedad hacia posiciones cada vez más radicales y excluyentes. Ella lo sufre cada día en el trabajo, en la calle o en el metro. Cuenta que hace unas semanas, mientras subía al autobús, fue golpeada en la cara por un hombre ¿por qué? por su forma de vestir. Cree que el crecimiento de la derecha en toda Europa es peligroso y genera odio.

Medina Jilani (40 años), es una refugiada de guerra procedente también de Somalia. Llegó en 1994 y cuenta que fue muy bien tratada tanto por el gobierno como por la sociedad británica, hacia la que se siente muy agradecida. Ha sido testigo de la evolución de la sociedad debido al crecimiento de la derecha en Reino Unido. Para ella este cambio es un gran problema que amenaza la paz y la seguridad en la sociedad, pero piensa que los refugiados no pueden hacer nada contra esta realidad.

El aumento de la tensión étnico-religiosa y la separación de las masas poblacionales en Europa, que se están enquistando en posiciones cada vez más alejadas y radicales, están poniendo en peligro el modelo social contemporáneo. Sesenta años de proyecto europeo y sistema multicultural están pendientes de un hilo.

Envía un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
X